¿Quienes somos?

Historia

El inicio de nuestro centro se remonta al 7 de enero de 1889. La fundación la hizo la propia Madre Francisca, fundadora de las Hermanas Franciscanas de la Inmaculada.

La fundación del Colegio de los Ángeles en el Cabañal fue ya una introducción a la vida de la congregación en éste ambiente portuario y marítimo.

En la localidad de Villanueva del Grao, en la calle Palau 1, actual calle Santísimo Cristo del Grao, se inició la andadura del Colegio “La Purísima”, con 6 hermanas que dedicaron todos sus esfuerzos a la educación cristiana de niñas y jóvenes. El colegio comienza con 80 alumnas, a las que se les impartía clases nocturnas gratuitas al proceder de familias portuarias de muy exigua economía. Condición que no impidió en ningún momento la generosa y sencilla colaboración de los padres para apoyar a las hermanas en su tarea.

En 1908, el Colegio se trasladaba a otro edificio más amplio, en la calle antigua del Mercado Viejo (hoy J.J. Sister). Pero por falta de recursos fue imposible adecuar este edificio a las necesidades de un colegio. Se trasladó a la antigua calle de Chapa y, posteriormente, a base de limosnas se efectuó la compra del actual local.

El 5 de marzo de 1913 se adquiere un solar detrás de las Atarazanas, con el fin de construir el nuevo colegio, que llega así hasta nuestros días. En 1916 sufrió un incendio que casi lo destruyó. A lo largo del tiempo, ha sufrido diversas modificaciones, ampliándose con un local enfrente, en el que se construyeron más aulas y un patio de deportes y recreación sumamente necesario para la enseñanza.

Desde el comienzo se impartió el nivel de párvulos, estableciéndose la enseñanza mixta, algo novedoso en aquella época. Entre 1933 y 1935, el Colegio tenía régimen de internado. Al estallar la guerra civil las actividades quedan suspendidas, reanudándose en 1939.

Comienza un largo período de reconstrucción, en el que lo más importante no es solo la educación material y física del edificio, sino sobre todo la reconstrucción de los valores personales y sociales desde la perspectiva cristiana. Insertarse en la vida del barrio y hacer que el colegio sea casa de todos ha sido la tarea más significativa y querida. Tarea que tienen un signo visible en empeño por “mantener siempre la puerta abierta a quien llega hasta el centro”. En todo este período, la implicación del Colegio en la zona es evidente, resaltándose principalmente acciones solidarias con los grupos sociales más desfavorecidos, desde una relación afectuosa y amable con la gente, con quien se ha buscado, en todo momento, la amistad y colaboración mutua.

El Colegio del Grao como cariñosamente lo llamamos es sencillo y sobrio. Sus instalaciones son pequeñas y sencillas, pero son suplidas por el entusiasmo del personal que en él trabaja y por el ambiente familiar creado.

La mejor y más completa estructura y soporte que tiene el centro es el personal docente y administrativo. Son ellos quienes dan coherencia al proyecto educativo, fundado en la búsqueda de la paz y el bien, desde una metodología de la relación comprensiva y exigente a un mismo tiempo y una meta que es la colaboración ciudadana en una sociedad fraterna, democrática y libre.

El trabajo del Colegio no se da solo en las aulas. Una de las tareas más fuertes es el esfuerzo por la relación con las familias de los alumnos y alumnas, como ayuda mutua en la educación y crecimiento integral de los niños y adolescentes. La relación personal es el instrumento básico para esta tarea. Igualmente las jornadas de formación para padres y madres.

La urdimbre de toda la actividad educativa del Colegio está cimentada en la experiencia de fe en Jesucristo y los valores universales del reino, siendo el Evangelio el marco de referencia para todo el proyecto educativo. De ahí toda persona tiene cabida en nuestro Centro, exigiéndose sólo el respeto mutuo, la libertad y sinceridad en las propuestas de vida y la búsqueda universal del bien común.

TIPO DE PERSONA QUE QUEREMOS EDUCAR

• Hombres y mujeres comprometidos solidariamente en la construcción de un mundo en paz.

• Hombres y mujeres capaces de ser liberadores de su medio, participando de forma crítica, creadora y solidaria en el trabajo por un mundo justo, que sea lugar de vida para todos.

• Hombres y mujeres para los demás, capaces de vivir en amistad y en solidaridad con las aspiraciones y sufrimientos de todos los hombres: todos hermanos y responsables los unos de los otros.

• Hombres y mujeres abiertos siempre a todo lo creado, en un empeño eficaz por la salvaguarda de la naturaleza, considerada como bien universal, sin la que no es posible la vida.

VALORES, ACTITUDES, COMPORTAMIENTOS QUE POTENCIAMOS Y VIVIMOS

El sentido de nuestros colegios es ofrecer una alternativa de una sociedad más justa, más igual, deseosa de vivir en paz y solidariamente.

Queremos que la educación en nuestros Centros se conforme a los rasgos de PAZ Y BIEN, MISERICORDIA Y FRATERNIDAD, como una exigencia de la dignidad y de la igualdad, entre los hombres –todos hijos de Dios–, con un profundo respeto a la dignidad de la persona.

Rasgos que nos llevan a la opción por unos VALORES, unas ACTITUDES y una PROYECCIÓN EDUCATIVA particulares.

RASGOS Y VALORES

PAZ Y BIEN MISERICORDIA FRATERNIDAD

• Justicia. • Gratuidad. • Acogida.

• Libertad. • Alegría. • Amistad.

• Solidaridad. • Sencillez • Agradecimiento

• Defensa de la vida.

ACTITUDES

• Valorar el ser sobre el tener.

• Interesarse por los demás y comprometerse por una ayuda gratuita y desinteresada.

• Valorar el espíritu de trabajo, constancia y honradez.

• Tener una visión de los valores humanos desde el espíritu cristiano franciscano.

• Conocer y analizar experiencial y críticamente la realidad.

• Aceptar y acoger las distintas realidades y culturas dejándose afectar por ellas.

• Comprometerse solidariamente para transformar las situaciones de injusticia.

• Optar por la gratuidad, el compartir, la fraternidad y el servicio.

• Cultivar la participación, la colaboración y la libertad responsable que permita tomar las propias decisiones, personal y coherentemente.

PRIORIZAMOS:

• La tarea pastoral.

• El trabajo de tutoría.

• El acompañamiento a los padres de familia.

• La formación permanente de los profesores.

• La implicación en la tarea educativa de todo el personal del Centro.

• El trabajo en equipo.

CATÓLICO Y FRANCISCANO

Nuestros Centros son católicos y con la espiritualidad franciscana, desde el carisma de Hermanas Franciscanas de la Inmaculada. Nuestra opción educativa tiene como modelo a María en su sencillez, fidelidad, disponibilidad, acogida y gratuidad. Se ofrece como alternativa a los hombres de hoy a quienes presentan la Buena Nueva de Jesús, desde una óptica peculiar: la franciscana.

La educación que ofrecemos es un servicio de evangelización y de compromiso con los hombres:

• En un ámbito de libertad y amor que favorezca un clima de fraternidad, alegría, gratitud, amor a la naturaleza, acogida, austeridad, gratuidad, disponibilidad, servicio y sencillez.

• Con una comunidad educativa, en dinámica evangelizadora, que proclama la necesaria relación entre la fe y la vida, manifestada en el trabajo por la paz y el bien, la misericordia y la fraternidad.